El Gobierno de España decidió bloquear el sobrevuelo de aeronaves militares de Estados Unidos involucradas en la guerra contra Irán, en una medida que incrementa la tensión diplomática entre Madrid y Washington.
La ministra de Defensa confirmó que España ha comunicado “claramente” su negativa a permitir tanto el uso de bases militares, como Rota y Morón, así como cualquier operación que involucre tránsito aéreo militar desde o hacia terceros países. Esta decisión implica que bombarderos estratégicos y aeronaves de reabastecimiento, no podrán usar cielo español en misiones ligadas al conflicto.
El Gobierno subraya que su postura responde a la defensa de la legalidad internacional, al considerar la ofensiva como “profundamente ilegal e injusta”. A pesar del impacto que la medida genera en la estrategia militar estadounidense, España aclaró que los vuelos comerciales no se verán afectados, manteniéndose las operaciones civiles con total normalidad.
El Gobierno estadounidense mostró su inconformidad y llegó a calificar a España como un aliado poco fiable, luego de que Madrid negara el uso de bases y rutas aéreas contempladas en los planes iniciales de despliegue. Este desacuerdo profundiza el deterioro reciente en la relación bilateral, en un contexto ya tenso por la situación en Oriente Medio.
A pesar de la presión, España mantiene una política de neutralidad activa, defendiendo que no participará en una escalada militar que podría agravar la crisis regional. El cierre del espacio aéreo convierte al país en un obstáculo estratégico para la logística de Estados Unidos, que deberá modificar rutas y aumentar tiempos de operación para sostener la ofensiva.
El Ejecutivo español insiste en que su decisión no busca dañar la relación económica entre ambos países, sino evitar ser parte de una intervención militar sin aval internacional. Con esta postura, España reafirma su convicción de mantenerse en el “lado correcto” de la historia frente al conflicto.












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