Trump frena cinco días ataque a la red energética de Irán

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la suspensión temporal de los ataques militares contra la red energética de Irán por un periodo de cinco días, en lo que calificó como un gesto derivado de “conversaciones muy buenas y productivas” entre ambos países para tratar de frenar la escalada del conflicto en Medio Oriente.

La decisión llegó horas antes de que venciera el ultimátum que Washington había impuesto a Teherán para reabrir el estrecho de Ormuz, una ruta clave por la que circula alrededor del 20% del petróleo mundial. Trump había advertido que, de no cumplirse, ordenaría la destrucción de centrales eléctricas iraníes

A través de su red Truth Social, Trump señaló que la pausa militar dependerá del “éxito de las reuniones en curso”, y que los ataques podrían retomarse si Irán no muestra avances en el diálogo.

Según el mandatario, existen ya más de “quince puntos importantes de acuerdo” discutidos entre enviados de ambos gobiernos, aunque Teherán negó públicamente cualquier negociación y acusó a Washington de buscar tiempo para estabilizar los mercados energéticos.

Irán había advertido que, si sus centrales eléctricas eran bombardeadas, respondería atacando infraestructura energética estadounidense e israelí, así como plantas estratégicas en países del Golfo Pérsico.

Trump, por su parte, amenazó el fin de semana con “aniquilar” la red eléctrica iraní si el estrecho de Ormuz permanecía cerrado.

El anuncio de la pausa militar provocó una caída inmediata en los precios internacionales del petróleo:

  • El Brent se desplomó más del 13%, bajando a 96 dólares por barril.
  • El West Texas Intermediate retrocedió a 84 dólares, tras haber superado los 100 horas antes.

Las bolsas europeas, que registraban pérdidas superiores al 2%, revirtieron la tendencia y cerraron en terreno positivo, mostrando alivio ante la posibilidad de una desescalada.

Organismos multilaterales y gobiernos de la región habían pedido un cese inmediato de la escalada ante el riesgo de una crisis energética global y un conflicto de gran magnitud.

En paralelo, fuentes iraníes aseguraron que Teherán estaba preparado para atacar “todas las centrales eléctricas de Asia Occidental” si Estados Unidos cumplía sus amenazas, un escenario que habría afectado a millones de personas en países dependientes de plantas de desalinización y energía importada.

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