Rusia enfrenta un invierno especialmente mortal tras una serie de incidentes provocados por la caída de enormes bloques de nieve y hielo desde los techos de edificios residenciales. En la última semana, las autoridades han confirmado que al menos nueve personas fallecieron y otras 15 resultaron heridas debido a estos desprendimientos en distintas ciudades del país.
Semanas antes de estos accidentes, una tormenta invernal considerada de las más intensas de la temporada dejó numerosas zonas totalmente cubiertas por capas de nieve que superaron varios metros, bloqueando calles, accesos y tejados.
Las autoridades explicaron que, con el ligero ascenso de temperaturas, parte de la nieve comenzó a derretirse y luego se recongeló, formando bloques pesados que terminaron desprendiéndose sin previo aviso.
¿Cuál es la ciudad de Rusia más afectada?
Aunque varias regiones de Rusia están afectadas, la península de Kamchatka, ubicada en el Lejano Oriente, se ha convertido en el punto más crítico de la emergencia. Allí, las nevadas históricas registradas en enero dejaron al menos dos personas muertas por desprendimientos de nieve desde techos saturados.
En Petropávlovsk-Kamchatski, capital regional, se declaró la emergencia luego de que edificios quedaran semienterrados, las calles quedaran bloqueadas por acumulaciones de varios metros y de que los ciudadanos cavaran túneles improvisados para poder desplazarse.
La región se encuentra prácticamente paralizada: escuelas cerradas, empresas trabajando a distancia y transporte público suspendido; inclusive la magnitud de la nieve ha dificultado gravemente las labores de limpieza, ya que en varios barrios, el acceso a viviendas está bloqueado y los vehículos permanecen completamente sepultados.
Además, debido a la falta de movilidad y a los retrasos logísticos, algunas tiendas empezaron a presentar escasez de productos básicos como pan, leche y huevos, generando preocupación entre los residentes.
¿Qué causó esta crisis invernal?
Meteorólogos explican que el origen del fenómeno está en una serie de borrascas provenientes del Pacífico que, al encontrarse con aire frío continental, generaron nevadas persistentes y muy densas con temperaturas que han caído hasta los −17 grados centígrados.
A esto se suman fuertes ventiscas que han desplazado toneladas de nieve, creando ventisqueros capaces de cubrir plantas completas de edificios, dificultando la remoción de nieve y aumentando el riesgo de hielo.
Las autoridades han señalado que muchos de los incidentes mortales ocurrieron porque la nieve no fue retirada a tiempo de techos y estructuras, lo que generó situaciones que pudieron haberse evitado, por lo que se pide a la población evitar caminar cerca de edificios con acumulaciones visibles y reportar cualquier señal de riesgo.












Leave a Reply