Tras ataques a Irán, aumenta el precio del petróleo

El precio del petróleo registró un fuerte incremento tras la escalada militar entre Estados Unidos e Irán, luego de los bombardeos del 28 de febrero de 2026. La tensión geopolítica elevó de inmediato las preocupaciones sobre el suministro global de crudo, especialmente por el riesgo latente en el Estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más importantes del planeta.

Los mercados internacionales respondieron con volatilidad ya que el crudo Brent aumentó entre 10% y 13%, ubicándose entre 80 y 82 dólares por barril, su mayor salto en meses, impulsado por el temor a una interrupción del tráfico petrolero.

El WTI también repuntó con fuerza, registrando un alza superior al 8% y alcanzando alrededor de 72 dólares, presionado por las expectativas de menor oferta y mayor riesgo en la región del Golfo Pérsico.

Analistas internacionales advierten que, de persistir el conflicto entre Irán, Estados Unidos e Israel, el petróleo podría superar los 100 dólares por barril, debido a la fragilidad del suministro y la creciente incertidumbre en los mercados energéticos.

¿Por qué subió el precio en Irán?

El Estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% del petróleo mundial, se convirtió en uno de los principales focos de preocupación después de reportarse ataques a embarcaciones, advertencias a navieras y la detención de buques que evitaron cruzar la zona por razones de seguridad.

Navieras como Maersk suspendieron completamente su tránsito por este corredor estratégico, mientras aseguradoras elevaron considerablemente las primas por riesgo de guerra, encareciendo el traslado del crudo y elevando aún más los precios en los mercados internacionales

La escalada militar en Irán desató una ola de aversión al riesgo, ya que las bolsas asiáticas abrieron con pérdidas significativas, el oro subió cerca de 3% como refugio seguro y los bonos soberanos aumentaron su demanda ante la incertidumbre sobre la duración del conflicto.

En Estados Unidos, el impacto ya llegó a los consumidores debido a que los precios de la gasolina comenzaron a subir, impulsados por el encarecimiento del crudo Brent y por el temor a interrupciones prolongadas en el flujo internacional de petróleo.

Además del petróleo, otros productos energéticos y materias primas comenzaron a mostrar volatilidad significativa como el aumento del precio del gas natural, los movimientos del dólar y la caída en mercados bursátiles son parte del efecto dominó generado por la crisis en Medio Oriente.

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