Hacer ejercicio puede reducir la depresión y la ansiedad, revela estudio

La práctica regular de ejercicio físico puede reducir de manera significativa los síntomas de la depresión y la ansiedad, de acuerdo con un amplio análisis científico internacional que evaluó datos de más de 77 mil personas de distintas edades en todo el mundo.

El estudio, publicado en la revista especializada British Journal of Sports Medicine, analizó los resultados de múltiples ensayos clínicos con el objetivo de medir el impacto real de la actividad física en la salud mental, tanto en personas con diagnóstico clínico de depresión como en aquellas que presentan síntomas leves o moderados.

La depresión y la ansiedad se encuentran entre los trastornos mentales más comunes a nivel global y afectan a cerca de una de cada cuatro personas, con mayor incidencia en jóvenes y mujeres. Ante este panorama, los especialistas han buscado alternativas complementarias a los tratamientos tradicionales que sean accesibles, seguras y fáciles de implementar.

¿Cómo ayuda a la depresión?

De acuerdo con el análisis, las actividades aeróbicas como caminar a paso rápido, correr, nadar, andar en bicicleta o bailar mostraron los mayores beneficios en la reducción de los síntomas depresivos. Este tipo de ejercicio genera un impacto moderado en la mejoría del estado de ánimo, superando a otras modalidades como el entrenamiento de fuerza o los ejercicios de tipo mente-cuerpo, aunque todas mostraron efectos positivos.

Los investigadores explican que el ejercicio aeróbico estimula la liberación de endorfinas y otros neurotransmisores asociados al bienestar, además de reducir el estrés y mejorar la calidad del sueño, factores clave para la salud mental.

¿Y a la ansiedad?

El estudio también confirmó que la actividad física tiene un efecto positivo en la reducción de los síntomas de ansiedad. Aunque el impacto es de menor magnitud que en la depresión, los resultados fueron consistentes y clínicamente relevantes, especialmente en personas que mantienen una rutina constante de ejercicio.

El movimiento regular ayuda a regular las respuestas emocionales y fisiológicas asociadas al estrés, lo que contribuye a una mayor estabilidad emocional.

Uno de los hallazgos más relevantes del análisis es que el ejercicio realizado en grupo y bajo supervisión profesional resulta más efectivo que el entrenamiento individual. El componente social fortalece la motivación, mejora la adherencia a la actividad física y genera una sensación de apoyo emocional, aspectos especialmente importantes para quienes enfrentan problemas de salud mental.

El impacto del ejercicio fue particularmente notable en adultos jóvenes de entre 18 y 30 años, así como en mujeres en etapa posparto, grupos que registraron una reducción más marcada de los síntomas de depresión y ansiedad.

Aunque los especialistas subrayan que el ejercicio no sustituye los tratamientos médicos ni la terapia psicológica, sí puede funcionar como un complemento eficaz dentro de un enfoque integral de atención a la salud mental.

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