El Comité Olímpico Internacional (COI) oficializó que a partir de Los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, las competencias femeniles quedarán reservadas exclusivamente para mujeres biológicas, dejando fuera a las atletas transgénero.
El COI explicó que, desde 2028, la identificación de una atleta como mujer en competencias femeniles dependerá de la ausencia del gen SRY, un marcador genético asociado al desarrollo sexual masculino.
Esta prueba se realizará una sola vez mediante saliva, hisopado bucal o sangre, consideradas opciones mínimamente invasivas. Según la entidad, la presencia de ese gen constituye evidencia permanente de haber experimentado pubertad masculina y, por tanto, ventajas físicas que persisten incluso tras tratamientos hormonales prolongados.
Este cambio surge tras una revisión científica interna impulsada por la presidenta del COI, Kirsty Coventry, quien encargó un análisis exhaustivo sobre las ventajas musculares, óseas y fisiológicas derivadas del sexo biológico masculino. Los resultados mostraron que estas ventajas continúan presentes incluso tras la reducción de testosterona, respaldando la decisión del organismo.
Antes de esta normativa unificada, cada federación deportiva tenía libertad para establecer sus propios criterios, lo que generó escenarios contradictorios. Disciplinas de los juegos olímpicos como atletismo, natación y ciclismo ya habían implementado restricciones estrictas, permitiendo competir solo a mujeres trans que hubieran realizado la transición antes de la pubertad masculina.
El debate alcanzó relevancia internacional tras casos como Laurel Hubbard, levantadora de pesas de Nueva Zelanda que compitió en Tokio 2020, y por la situación de atletas con diferencias en el desarrollo sexual (DSD) como Caster Semenya, quienes enfrentaron regulaciones adicionales en diversas federaciones.
El COI aseguró que esta política no busca marginar a atletas transgénero, sino garantizar equidad competitiva y seguridad en pruebas donde incluso diferencias mínimas pueden determinar el resultado. La organización remarcó que el deporte de base, recreativo o no federado no será afectado, y que la regla solo se aplicará en competencias de élite bajo su supervisión.
La normativa también afectará a deportistas con diferencias en el desarrollo sexual (DSD) que posean marcadores genéticos masculinos. El COI ha reiterado que la regulación podrá revisarse en el futuro conforme avancen los estudios científicos sobre transición de género y rendimiento deportivo.












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