La calificadora Moody’s Ratings advirtió este 12 de febrero, que la deuda pública de México podría elevarse hasta 55% del Producto Interno Bruto (PIB) en los próximos años si el gobierno mantiene sin cambios los apoyos financieros a Petróleos Mexicanos (Pemex) y persiste la incertidumbre económica asociada al proceso de revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
De acuerdo con un análisis publicado, la consolidación fiscal del país avanzó más lento de lo proyectado en 2025 y quedó por debajo de las expectativas del mercado. Pese al crecimiento de los ingresos y ciertos recortes en el gasto, el fuerte respaldo a Pemex impidió un ajuste más profundo y elevó la deuda del gobierno a casi 50% del PIB en 2025, en comparación con el 40% registrado en 2023.
Moody’s subrayó que Pemex continúa siendo una carga fiscal significativa para el gobierno federal. La petrolera registra pérdidas operativas y se proyecta un flujo de caja libre negativo de alrededor de 7 mil millones de dólares anuales entre 2026 y 2029, lo que implica que la empresa no puede sostenerse sin apoyo presupuestal.
Además, el Presupuesto 2026 vuelve a incluir partidas para el pago de deuda de Pemex, mientras que los vencimientos de notas precapitalizadas y fideicomisos emitidos en 2025 generarían la necesidad de inyecciones adicionales de recursos públicos para cumplir obligaciones financieras.
La agencia también alertó sobre el contexto macroeconómico del país, ya que el PIB creció apenas 0.5% en 2025, el ritmo más bajo desde 2021, debido a la debilidad en la inversión y a la creciente incertidumbre por cambios en la política interna, reformas institucionales y presiones externas, particularmente en torno a la revisión del T-MEC.
La incertidumbre sobre la relación comercial trilateral podría prolongarse más allá del 1 de julio, fecha clave en el calendario del acuerdo, lo cual representa un riesgo adicional para la economía mexicana y su capacidad de consolidar las finanzas públicas.
Moody’s concluyó que los apoyos a Pemex, combinados con un entorno económico frágil, podrían aumentar la presión sobre el déficit, la deuda soberana y los pasivos contingentes, es decir, las obligaciones que podrían convertirse en deuda pública si la petrolera no logra cumplir con sus compromisos.












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